Tu negocio, sin importar el tamaño, debe aprovechar los canales digitales para salir ahí fuera y entrar en contacto con el público que está buscando tu producto o tu servicio. No importa el tamaño de tu negocio o el sector, todos los negocios pueden sacar partido de sus propiedades digitales.

Internet no es solo para startups o para empresas de comercio electrónico, Internet es para todos. Incluso si no tienes página web, ni sabes por dónde empezar, las barreras de entrada y la inversión inicial para echar a andar son mucho menores.

Pero, ojo, eso no quiere decir que no haya que ponerle un montón de trabajo, ganas y tesón detrás. Porque en Internet, la constancia tiene premio pero la dejadez tiene todo lo contrario. La dejadez puede afectar muy negativamente a la imagen de tu negocio.

Pero para que eso no te ocurra a ti y saques el máximo partido de tu negocio, he destilado las cinco claves fundamentales que, según mi experiencia, deben ser la guía por la que se rige la actividad de marketing digital de tu negocio.

Regla número uno: el Marketing Digital es una carrera de fondo

Consistencia y regularidad son incluso más importantes que la creatividad

No se trata solo de creatividad o viralidad, se trata de describir bien tu producto. Mucha gente cuando piensa en Marketing Digital, piensa en crear vídeos virales, que atraigan millones de visualizaciones y les conviertan ricos de la noche a la mañana.

Tener una presencia frecuente y regular te llevará lejos.

Regla número dos: combina owned y rented

La mayor parte de la gente te va a conocer a través de tus espacios alquilados como Facebook, Instagram, Twitter, Google My Business pero en muchas ocasiones no van a dar el paso de comprarte algo o de visitar tu negocio sin echar antes un vistazo al espacio digital del cual eres propietario al 100%, tu página web. Además, es en tu página web en donde podrás crear relaciones más duraderas con tus clientes a través de una de las herramientas más potentes del marketing digital y que es la regla número tres…

Regla número tres: construye tu propia lista de envío

Ni Slack, ni WhatsApp, ni Skype, ni Instagram… Nada ha conseguido cargarse al email. Uno de los primeros usos que se le dio a Internet, el de enviar correos en formato electrónico, sigue gozando de una salud de hierro.

Y el email tiene unas ventajas enorme como herramienta de marketing, si nuestro mensaje llega al buzón de un cliente/suscriptor, ya habremos conseguido algo. Nuestro nombre se refrescará en su memoria, sabrá que seguimos ahí prestando servicio y disponibles para atenderlo, si ya lo abre conseguiremos que entre en contacto directo con nuestro mensaje y nos dará la oportunidad de que lo convenzamos de que ha valido la pena abrir nuestro mensaje. Un email no tiene porque tener una intención comercial solo, podemos enviar emails con información útil, que sean realmente de ayuda. Lo importante es que sean relevantes para nuestros negocio y nos ayuden a desarrollar una relación de confianza con nuestros clientes.

El email tiene también la ventaja de que su alcance no es arbitrario, no dependemos de algoritmos sino que los mensajes se ordenan por orden cronológico en el buzón del receptor. Sin embargo sí tenemos que tener cuidado con no acabar en la bandeja de correo no deseado (usa un buen proveedor de servicios de email marketing) y, sobre todo, tenemos que asegurarnos de que tenemos el consentimiento de todas las personas a las que les enviemos emails.

Regla número cuatro: Construye tu personalidad en redes

Sé útil, sé inspirador, sé social. Estos son las tres claves de acuerdo con mi experiencia trabajando con muchos clientes en diversos sectores y de muchos tamaños distintos.

Ser útil significa que debemos aportar algo a las personas a las que nos dirigimos, si somos un negocio, tenemos que tener un conocimiento exhaustivo de nuestro producto y eso nos puede servir para crear contenidos que realmente ayuden a la gente. Me vale cualquier ejemplo, si tienes una empresa de construcción de piscinas, puedes ayudar a muchas personas a tomar mejores decisiones a la hora de elegir la piscina que necesitan, el tipo de materiales, formas, mantenimiento. El común de los mortales no entiende de piscinas, así que échale un mano.

Ser inspirador: no todos los negocios lo tienen fácil inspirando a sus públicos, inspirar es más fácil cuando tienes un negocio de coaching que cuando tienes una funeraria, pero, creedme, todos los negocios podemos inspirar. Porque todos los negocios atienden una necesidad, es decir, ayudan a personas a satisfacer un deseo. Y eso es una puerta abierta a la inspiración. Un dentista puede inspirar a alguien a sonreír, un abogado puede inspirar a alguien a tomar conciencia de un derecho que no sabía que tenía, un asesor financiero puede inspirar a alguien a tomar las riendas de sus finanzas. He puesto estos ejemplos porque un dentista, un abogado o un asesor financiero no son perfiles que a priori nos sugieran inspiración, pero, como veis, pueden ser tan inspiradores como un profesor de yoga.

Ser social: este es quizá el punto más importante y uno de los más difíciles. Tienes que estar atento a las conversaciones que se inicien en redes sociales y participar en ellas. Si alguien comenta, si alguien te manda un mensaje, tienes que tener un sistema en marcha para contestar de manera útil y positiva.

Regla número cinco: usa el vídeo

No me canso de repetirlo a todos mis clientes, el vídeo funciona. Es un formato que se adapta perfectamente a los patrones de consumo de la gente en entornos digitales. Va muy bien en Facebook, en Instagram, en YouTube, incrustado en nuestra página web. Podemos sacarle mucho partido a un vídeo: podemos monetizarlos si consiguen una audiencia suficiente, podemos compartirlos en redes y generar una exposición de nuestro producto mucho mayor que con un artículo de texto o una imagen, podemos transcribirlo y convertirlo en un artículo, algo que yo estoy haciendo con este artículo en Munxe.es . El vídeo fuciona y, aunque requiere un poquito más de trabajo que otros tipos de contenidos, se puede empezar con muy poco, sólo necesitan un smartphone para echar a andar. Ya irás mejorándolos poco a poco.

Bonus: si no puedes hacerlo tú, busca ayuda

Yo me dedico a esto y me ha pasado muchas veces. Ese cliente que te dice, lo que tú haces lo puedo hacer yo. Mi respuesta siempre es: “Es verdad, pero la diferencia es que yo me voy a asegurar de que se hace siempre de manera regular y profesional”. Encargarte tú mismo como dueño o encargado dentro de tu negocio de comunicación digital o redes sociales tiene sus ventajas, estás ahí todos los días, conoces el negocio mejor que nadie, puedes mostrar el lado más espontáneo del negocio. Es cierto. Pero mi experiencia me dice que muy pocas personas que no se dedican exclusivamente a esto consiguen mantener una regularidad y, en muchas ocasiones, las buenas intenciones iniciales acaban derivando en un abandono total de las propiedades digitales del negocio que pueden acabar haciendo daño a su imagen. Para evitar esto, lo mejor es acudir a un profesional. Somos muchos los que nos dedicamos a esto así que no te costará encontrar a uno. Aunque si me quieres a mí, por supuesto podemos hablar.

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